viernes, 13 de octubre de 2017

Mi experiencia en un Grupo de ayuda mutua para mujeres con problemas de salud mental

¡Buenas tardes, mundo! 

Hoy te quiero hablar de algo muy especial. En junio, un grupo de mujeres con problemas de salud mental montamos un Grupo de Ayuda Mutua en Coruña.  Compartir mi dolor con iguales, sentir que se me escucha y entiende es bueno para mí. Compartir mi alegría, mis ganas de hacer cosas, ver que mis compañeras pueden, es bueno para mí. Me doy cuenta de que sacar adelante este grupo con mis compañeras me hace más fuerte. Siento que no estoy sola, que hay otras personas que hacen frente al sufrimiento psíquico cada día. 

Los dos primeros meses fueron duros: se removieron muchas cosas, estaba muerta de miedo. El descanso durante el mes de agosto me vino bien y me permitió reflexionar y poner orden en mi cabeza. 

Hace una semana una compañera y yo participamos en Radio Prometea. Hablamos de cómo funcionaba el grupo y de cómo estaba siendo nuestra experiencia, además de otros temas: nuestra opinión sobre la psiquiatría y si pensábamos que la enfermedad mental era un problema social y político.

Sí pienso que los entornos familiares y sociales pueden ser el desencadenante de un problema de salud mental. No me considero una persona frágil por haber tenido un problema de este tipo, sí me considero sensible. El trastorno mental me ha dado la oportunidad de conocerme a mí misma, saber cuáles son mis límites, mis cualidades, mis debilidades, y con todo eso, aprender a cuidarme. Sé que hay cosas que no "debo" hacer porque si las hago, mi salud mental se empieza a tambalear. También sé que hay personas que las tengo que mantener alejadas de mí porque me hacen daño. He aprendido a quererme, a aceptar cosas que no puedo cambiar. Pienso que no se puede hacer todo lo que una quiere en la vida, no se puede cambiar a otras personas, o cambiar ciertas circunstancias, pero sí pienso que si una se hace dueña de sí misma, si se rodea de personas amorosas, se puede vivir con dignidad. El dolor nadie nos lo puede quitar, ni el sufrimiento, pero si se comparte se hace más pequeño. Si construimos espacios como este grupo, espacios de cuidados, amorosos, en los que nos escuchamos y entendemos, donde no nos juzgamos ni nos reprochamos nada, donde compartimos risas, herramientas para sentirnos mejor, entonces todo es más fácil. 

Me siento muy orgullosa y feliz de ser parte de este grupo de mujeres. 

jueves, 12 de octubre de 2017

Enjambre

Deposito un enjambre de palabras en tu garganta.

Provoco un incendio en tu estómago.

El humo fluye por tu interior.

El enjambre levanta el vuelo.

Un hormigueo te despierta.

Me miras.

Te miro.

Y un enjambre de palabras nos envuelve.

Luz

Me atraganto con un sorbo de luz.

Trago.

La luz se expande por mi cuerpo.

Mi sangre se torna dorada.

Amanezco vomitando estrellas.

martes, 26 de septiembre de 2017

Luciérnaga

Eres como una luciérnaga.
Te asomas a la noche con tu luz.
Cuando sientes la amenaza te apagas.
Pierdo las referencias de tu cuerpo.
Te disuelves entre mis dedos bioluminiscentes.

martes, 20 de junio de 2017

Corro a escribir

Cuando me pesa el mundo, corro a escribir.
Cuando siento que la luz no llega, corro a escribir.
Cuando temo ser arrastrada por el río de violencia que domina el mundo, corro a escribir.
Cuando mis voces internas se vuelven contra mí, corro a escribir.
Cuando escribo, me salvo, me sano, me libero de mí misma, del dolor, de la impotencia, de la rabia, del desaliento. El papel se vuelve cómplice, compañero, amante. El bolígrafo, mi confidente.

martes, 13 de diciembre de 2016

Azul

Sentirme azul, como el mar
lenta, como la décima de segundo  que separa el gozo del dolor.

Sentirme azul, como la ola que quise atrapar entre mis manos.
Azul, como la lágrima que se desliza por mi mejilla precipitándose al vacío.

Sentirme azul, como el cielo que abraza nubes pasajeras.